Cómo funciona lo del zapato
En Bélgica, la noche del 5 de diciembre el niño deja su zapato junto a la chimenea o la puerta. Dentro se pone una zanahoria o un poco de heno para el burrito, a veces un terrón de azúcar, y un dibujo para San Nicolás.
La mañana del 6, la zanahoria suele estar mordisqueada y el zapato, lleno. Algunas familias también dejan el zapato unas noches antes, con un detallito cada vez. Para quien vive en España, es un poco como la noche de Reyes, pero en pequeño y un mes antes.
Los clásicos de San Nicolás
- Galletas speculoos, un San Nicolás de chocolate, monedas de chocolate
- Una mandarina o una clementina
- Un poco de mazapán
- Un San Nicolás de pan de jengibre, para compartir en el desayuno del día 6
Pequeñas sorpresas de 2 a 4 años
Antes de los 3 años, evita todo lo que sea tan pequeño como para metérselo en la boca.
- Un libro de cartón o un libro de texturas
- Ceras gruesas, tizas de colores para la acera
- Un peluche pequeño
- Pompas de jabón, pegatinas
Pequeñas sorpresas de 5 a 7 años
- Una libreta y rotuladores, un libro para colorear
- Un juego de cartas sencillo (memory, familias)
- Plastilina, un pequeño kit de cuentas
- Una linterna para leer debajo de las sábanas
Pequeñas sorpresas de 8 a 10 años
- Una novela o un cómic, un libro de «elige tu propia aventura»
- Un rompecabezas, un juego de lógica de bolsillo
- Un diario secreto con candado
- Un pequeño kit de experimentos o de magia
Ideas que no se compran
- Una notita de San Nicolás en el zapato, escrita con su mejor letra
- Migas de zanahoria y un poco de heno junto a la chimenea, por la mañana
- Una búsqueda del tesoro: una pista en el zapato lleva al regalo
- Un « vale por »: una noche de crepes, un cuento más, una tarde en el parque
Para que siga siendo sencillo
Un zapato no tiene por qué rebosar. Una sola cosita bien elegida, con una nota de San Nicolás, suele hacer más ilusión que un montón de paquetes.